Lo que veo cada semana en mi consulta
Cada semana se sienta delante de mí una mujer que me dice lo mismo:
"Doctor, no es que se me caiga a puñados… es que ya no es el pelo de antes."
No vienen por un mechón en la ducha. Vienen porque un día, con cierta luz, se miraron al espejo y algo no cuadraba. Y llevaban meses —a veces años— dándole vueltas dudando si venir o no.
Cuando le pido que me lo concreten, casi siempre es lo mismo:
- La raya que, con la luz del baño, deja ver el cuero.
- Menos densidad, menos cuerpo.
- El pelo más fino, que crece con menos fuerza.
- La coleta que ahora da una vuelta más.
Si te reconoces en esto, léelo con calma. Porque no te lo estás imaginando. Y no, no es tu champú. Por eso escribo esto: para que sepas qué está pasando mientras esperas una cita, y qué puedes hacer desde hoy. Si el cambio ha sido brusco o muy intenso, pide analítica y consulta: merece la pena descartar tiroides o hierro.
¿Por qué pasa?
Lo primero, y tranquilizador: en la gran mayoría de estos casos no hablamos de una alopecia severa. Hablamos de un pelo que se afina.
Es más sencillo —y menos alarmante— de lo que parece.
Con los años baja el estrógeno. Y el estrógeno era, en buena parte, lo que mantenía tu pelo en su fase de crecimiento durante años.
Cuando baja, esa fase se acorta. El folículo trabaja menos tiempo. Y cada pelo nuevo nace un poco más fino que el anterior.
A esto lo llamamos miniaturización: el pelo no desaparece de golpe, se encoge poco a poco.
Por eso el cambio desconcierta tanto. No es que se te caiga mucho más. Es que el que vuelve, vuelve más fino. Misma cabeza… menos melena.
Y no se queda quieto: con cada ciclo, si nadie interviene, tiende a ir a un poco menos.
El ciclo de vida del cabello
Qué cambia con los años
Antes de los 35
El pelo crece durante 4 a 6 años y suele salir con buen grosor.
A partir de los 35-40
Crece menos tiempo y más folículos descansan a la vez. Cada pelo nuevo puede volver más fino.
¿Por qué no ha bastado lo que has probado?
Para cuando llegan a mi consulta, la mayoría ya ha probado de todo. Y me lo dicen con rabia: "he probado de todo y nada."
Las entiendo. Porque casi todo lo que se prueba se queda a medias.
Los champús anticaída hacen su trabajo… treinta segundos. Limpian, y se van por el desagüe. No tienen nada de malo, pero no se quedan donde importa: en el cuero cabelludo.
Los suplementos van por dentro. Y por dentro, tu cuerpo reparte lo que le das entre mil sitios antes de que llegue al folículo. De ahí que el resultado sea lento, irregular y difícil de notar.
El hueco es siempre el mismo: casi nada llega al cuero cabelludo y se queda ahí el tiempo suficiente para cuidarlo.
Ese es, para mí, el punto de partida de cualquier rutina que funcione.
Y no, esto no me lo he inventado yo
Puede que lo hayas visto estos meses: en Estados Unidos se ha puesto de moda algo que llaman hair oiling. Aceite en el cuero cabelludo, masaje, dejar actuar, lavar.
Se vende como la última novedad.
No lo es. Es una costumbre de siglos: en la India llevan generaciones haciéndolo. Lo único nuevo es que un país lo ha descubierto y le ha puesto nombre en inglés.
A mí eso me interesa por un motivo muy concreto: es exactamente el punto que faltaba. Un producto que se queda en el cuero cabelludo el tiempo suficiente para hacer algo, en lugar de irse por el desagüe en treinta segundos.
Ahora bien, hay una diferencia entre hacerlo bien y hacerlo mal.
Mal es empapar la cabeza de aceite de coco del supermercado y no lavarlo como toca. Ahí sí acabas con el pelo pesado, el cuero cabelludo incómodo y ninguna mejora.
Bien es otra cosa: la cantidad justa, una fórmula pensada para el cuero cabelludo, y un lavado correcto después. Eso es lo que te voy a explicar ahora.
Lo que recomiendo: una rutina en tres pasos
Paso 1 · El masaje
Un minuto, dos como mucho, con las yemas de los dedos. No es un capricho de spa: mover el cuero cabelludo activa la circulación de la zona y lo prepara para lo que viene. El masaje del cuero cabelludo se ha estudiado y se asocia con un cabello de mejor grosor y aspecto. Y, de paso, hace que lo que apliques después penetre mejor.
Paso 2 · El aceite Capirus
Aquí está el centro de la rutina. Un aceite capilar con ingredientes de origen vegetal —como el saw palmetto y la semilla de calabaza, tradicionalmente usados en el cuidado del cabello— formulado para hacer lo que el champú no puede: quedarse en el cuero cabelludo y penetrar. Se aplica con el mismo masaje del paso 1 y se deja actuar. Ayuda a frenar la caída y a cuidar el pelo que tienes, aporta hidratación y brillo, y deja el cuero cabelludo más cómodo, sin tirantez ni picor. Sin hormonas. Sin pastillas. Trabajando donde está el problema.
Paso 3 · El lavado correcto
El champú adecuado, una o dos veces por semana. Ni más —resecarías— ni cualquiera. Porque el champú equivocado deshace en la ducha el trabajo de toda la semana. El correcto simplemente deja el cuero limpio para que el cuidado pueda entrar.
¿Por qué así, y no a base de pastillas?
Lo hablo con mis pacientes casi a diario: a esta edad ya tomáis suficientes cosas.
Suplementos, medicación, un cajón lleno de botes. Y todo eso, con el tiempo, pasa factura por dentro.
Lo que propongo va en la dirección contraria. No te pide una pastilla más. No toca tus hormonas. No pasa por tu estómago. Actúa desde fuera, en el único sitio donde de verdad se juega esto: tu cuero cabelludo.
No te voy a prometer la melena que tenías a los veinte. Sería mentira, y ya has oído bastantes.
Lo que sí puedo decirte es esto: cuanto antes empieces a cuidar el pelo que tienes, más pelo conservarás. Y eso está en tu mano hoy.
— Dr. Alejandro Arroyo CórdobaMédico · Dermatólogo · Hospital Regional Universitario de Málaga
Hasta aquí, el Dr. Arroyo describe una rutina. Capirus es esa rutina.
Los tres pasos que acabas de leer —masaje, aceite y un lavado que no sabotee— caben en un solo gesto de dos minutos al día.
El aceite Capirus es el centro: ingredientes de origen vegetal como el saw palmetto y la semilla de calabaza, formulado en La Rioja por Laboratorios Duaner para quedarse en el cuero cabelludo y penetrar, donde el champú no llega.
Ayuda a frenar la caída y a cuidar el pelo que tienes, con hidratación, brillo y un cuero cabelludo más cómodo.
Y esto no va de un bote suelto. Va de constancia. Cada ciclo que pasa sin cuidarlo, el pelo vuelve un poco más fino. El mejor momento para empezar fue hace un año. El segundo mejor es hoy.
Qué vas a notar, y cuándo
Voy a ser honesto con los tiempos, porque nadie más lo es contigo.
Desde el primer uso. El pelo más suave, con más brillo y un cuero cabelludo más cómodo, sin tirantez ni picor. Eso se siente el primer día.
En unas semanas. El gesto de cada mañana ya es costumbre, y el pelo se ve más cuidado y manejable.
Con constancia. Es cuando esta rutina da lo mejor de sí. No en una semana: en meses de aplicarla casi sin pensar.
No prometemos milagros de un día para otro. Prometemos que, si le das tiempo, no te arrepentirás de haber empezado hoy en vez de dentro de un año.
Por qué puedes probarlo sin arriesgar nada:
- Fabricado en La Rioja por Laboratorios Duaner.
- Formulación validada por el Dr. Alejandro Arroyo, dermatólogo.
- 60 días de garantía. Si no notas la diferencia, te devolvemos el dinero. Sin preguntas.
- Sin suscripción. Compras cuando quieras, no cuando te toque.
Menos de lo que cuesta tu café de la mañana: 0,40 €/día con el pack de rutina completa.
Sé sincera contigo misma un segundo.
Capirus no te va a devolver el pelo de los 20, ni hace milagros en una semana. Si buscas eso, no somos para ti.
Capirus sí es para ti si quieres frenar lo que estás viendo, cuidar el pelo que tienes y hacerlo sin pastillas, sin hormonas y sin complicarte la vida.
El único arrepentimiento posible es el de no haberlo conocido antes.
Empezar mi rutina CapirusEnvío gratis · 60 días de garantía · Sin suscripción: queremos convencerte día a día